Los mejores inventos creados por error

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_jCuando un ser humano se embarca en un proyecto, siempre tiene bien definido cuál es su objetivo. Sin embargo, muchas veces, el destino impone un desvío en el camino, cambiando los planes. Muchos de los inventos que hoy creemos prácticos, alucinantes e incluso indispensables para la vida diaria tuvieron su origen por pura casualidad. Averigua cuáles son los mejores inventos creados por error.

Pegamento

El norteamericano Harry Coover, científico de la Universidad de Cornell, estaba investigando junto a su equipo de trabajo de la empresa Kodak nuevos compuestos para mejorar las miras ópticas de uso militar cuando dio con el cianoacrilato, nombre científico del pegamento.

En un principio, el pegamento fue criticado porque había arruinado las maquinarias utilizadas para la investigación pero en el año 1958 se comercializó bajo el nombre “Kola LoKa”.

Teflón

Roy Plunkett era un químico norteamericano que en el año 1938 quería crear una nueva variedad de clorofuorocarbono. El resultado del experimento debía ser gaseoso pero, en su lugar, se encontró con un grupo de partículas blancas. Al ser estudiadas, Plunkett llegó a la conclusión de que esta nueva sustancia podía funcionar como lubricante, incluso a temperaturas muy altas. En un principio, se utilizó de forma exclusiva para fabricación militar pero luego comenzó a ser usado para revestir utensilios de cocina.

Microondas

En el año 1945, el ingeniero de la marina estadounidense Percy Spencer inventó el microondas cuando, en realidad, estaba probando nuevas formas de emitir ondas electromagnéticas. De repente, una barra de chocolate que tenía en su bolsillo se derritió. Luego de observar esto, comenzó a realizar diversos experimentos con otro tipo de comidas como, por ejemplo, huevos y maíz. Debido a su éxito, patentó el invento. El primer microondas que salió al mercado era de gran tamaño y costaba U$ 5.000. Recién en 1967 se logró un electrodoméstico de tamaño y precio razonables.

Rayos X

Corría el año 1895 cuando el físico alemán Wilhelm Roentgen experimentaba con rayos catódicos. Al colocar una placa fluorescente al otro lado de la habitación, Roentgen notó que brillaba, incluso con una pantalla gruesa colocada entre ella y el emisor de rayos. La primer imagen proyectada por el dispositivo fue el esqueleto de la mano de su esposa.

Plastilina

Joseph McVikel, presidente de la compañía de productos para limpieza Kutol, quería crear un limpiador para quitar el hollín provocado por el carbón que se utilizaba para calefaccionar las casas, y que se acumulaba en el papel tapiz de las paredes. Así fue cómo dio con un nuevo elemento: la plastilina. Sin embargo, luego de la Segunda Guerra Mundial, el carbón cayó en desuso y así también la empresa Kutol. Años más tarde, en la década del 50, McVikel observó que su hermana, maestra, utilizaba el producto para hacer figuras en la escuela. Luego de extraerle los elementos tóxicos y agregarle un color agradable, McVikel comenzó a comercializar este nuevo juego en las escuelas y guarderías.

Caucho vulcanizado

Charles Goodyear se consagró como inventor cuando descubrió la manera de hacer caucho vulcanizado. En el año 1830, el caucho neutral presentaba algunos problemas con la temperatura: en invierno se agrietaba y en verano se ponía pegajoso. Una noche, por accidente, Goodyear dejó caer azufre, plomo y caucho sobre una estufa caliente y obtuvo un nuevo tipo de caucho, más endurecido y carbonizado. El inventor murió antes de poder patentar su invento, por lo cual, la muerte lo encontró con un sinfín de deudas.

Penicilina

Alexander Fleming era un farmacéutico, biólogo y botánico escocés que en el año 1928 se avocó al estudio de la enfermedad de la gripe. Un día, antes de irse de vacaciones con su familia, Fleming dejó los cultivos de una bacteria en una esquina de su laboratorio. Al regresar, se dio cuenta de que había sido contaminada con un hongo que la destruyó. Así fue como descubrió la penicilina.

Post-it

En el año 1970, el químico norteamericano Spencer Silver se encontraba desarrollando un pegamento muy fuerte para la empresa 3M. Sin embargo, sólo consiguió crear un adhesivo muy débil pero que permanecía en la superficie donde el papel era pegado. Años más tarde, su compañero de iglesia Arthur Fry le dio un nuevo uso a este pegamento. Los papeles que colocaba para marcar el cancionero de la iglesia se le caían y decidió utilizar la cola de Spencer, la cual permitía despegarlos una vez que ya no se utilizaban. Hoy en día, los post-it o papeles de nota con pegamento son uno de los objetos de oficina más vendidos alrededor del mundo entero.

Fuente: ehowenespanol