¡Salva a Firefox!

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Estándar

Había una vez, dos navegadores web principales que usaba virtualmente todo el mundo: Netscape e Internet Explorer, atrapados en una batalla a muerte por el futuro de la Web. Hicieron grandes esfuerzos para tentar a los editores web a optimizar sus sitios para que funcionaran mejor dentro de sus ventanas, y esperaron que los usuarios fueran los siguientes.

Después, un cambio en el terreno del juego: el navegador abierto, sin fines de lucro Mozilla emergió de Netscape, con la misión de poner a los usuarios, no a los editores, a cargo. Mozilla bloqueaba los anuncios pop-up por defecto, la peste de los primeros días de la web. Fue un paso que ninguno de los navegadores importantes podía permitirse tomar, porque los editores estaban convencidos que quedarían en quiebra sin ellos, y cualquier empresa cuyo navegador bloqueara los pop-ups por defecto alienaría a los editores, quienes se alinearían con la competencia.

Poco más de una década más tarde, y el mundo de los navegadores es irreconocible: Mozilla se transformó en Firefox; Internet Explorer se transformó en Edge, Apple lanzó Safari, y Google lanzó Chrome. ¡Cada uno de ellos bloquea los pop-ups por defecto! Literalmente ninguno de los navegadores dominantes de hace una década están en uso hoy.

Lo que no quiere decir que no haya competencia. La hay, y es tan feroz como siempre, y como siempre, es una lucha estratégica para favorecer tanto a editores como usuarios, cuyos intereses no son siempre los mismos. Los editores quieren recolectar más información sobre los usuarios; los usuarios quieren mantener su información privada. Los editores quieren controlar la experiencia visual y de navegación de los usuarios; los usuarios quieren sentarse en el asiento del conductor.

Necesitamos competencia; también necesitamos diversidad. Necesitamos la posibilidad de que aparezcan participantes jóvenes que cambien el terreno de juego en el mercado. Necesitamos que esa idea se mantenga viva, para asegurarnos que todos los navegadores no cambien su rumbo de mantener a los usuarios felices a simplemente mantener felices a unas pocas corporaciones gigantes que dominan la Web. Porque siempre hay presión para hacer eso, y si todos los navegadores terminan jugando ese mismo viejo juego, los usuarios siempre van a perder.

Necesitamos más Firefoxes.

Necesitamos más navegadores que traten a sus usuarios, en vez de a los editores, como sus clientes. Es el ciclo natural de concentración-ruptura-renovación que ha mantenido a la Web palpitando por casi 20 años (eones, en años-web).

Puede que nunca obtengamos otro, sin embargo.

El World Wide Web Consortium (W3C), una vez la fuerza por los estándares abiertos que evitó que los navegadores trancaran a los editores a sus capacidades privativas, ha cambiado su misión. Desde 2013, la organización ha proveído un foro donde las compañías de los navegadores dominantes de hoy y las compañías de entretenimiento dominantes puedan colaborar en un sistema que le permita a nuestros navegadores controlar nuestro comportamiento, en vez de a la inversa.

Este sistema, “Encrypted Media Extensions” (EME) usa código definido por estándares para canalizar video en un contenedor privativo llamado “Content Decryption Module”. Para que un navegador nuevo soporte este nuevo estándar de transmisión de video — el cual está siendo impulsado por los grandes estudios y operadores de cable — tendría que convencer a esas compañías de entretenimiento o uno de sus socios permitirles tener un CDM, o esta parte de la Web “abierta” no se mostraría en su nuevo navegador.

Esto es lo opuesto a cada estándar de la W3C hasta la fecha; en algún momento, todo lo que necesitabas para presentar contenido enviado por un servidor era seguir el estándar, no obtener permiso. Si los navegadores hubiesen necesitado permiso para representar una página en el lanzamiento de Mozilla, los editores hubieran congelado este nuevo advenedizo que bloqueaba pop-ups. Dale un beso de despedida a Firefox, en otras palabras.

La W3C no tenía que hacer esto. Ninguna ley de derechos de autor dice que hacer un video te da el derecho de decirle a la gente que lo mira legalmente cómo deben configurar su equipamiento. Pero por el diseño de EME, los dueños de los derechos podrán usar la ley para cerrar cualquier navegador nuevo que intente representar el video sin su permiso.

Eso es porque EME está diseñado para gatillar responsabilidad bajo la sección 1201 del Digital Millennium Copyright Act (DMCA), el cual dice que quitar una tranca digital que controla acceso a trabajo con derechos de autor sin permiso es una ofensa, incluso si la persona quitando la traba tiene derecho al contenido que restringe. En otras palabras, una vez que un video es enviado con EME, una nueva empresa que lo destraba para sus usuarios puede ser demandada, incluso si los usuarios no hacen nada ilegal con ese video.

Propusimos que la W3C podría proteger a navegadores nuevos haciendo que sus miembros prometan no usar a la DMCA para atacar a nuevas entradas en el mercado, una idea apoyada por un grupo diverso de miembros de la W3C, pero el ejecutivo de la W3C nos denegó diciendo que el trabajo avanzaría sin garantías para la futura competencia.

Es incluso peor que a primera vista. La DMCA no está limitada a los Estados Unidos: El US Trade Representativa ha propagado reglas tipo-DMCA a virtualmente cada país que tenga negocios con Estados Unidos. Peor aún: La DMCA también está siendo usada regularmente por compañías para amenazar y silenciar a investigadores de seguridad que revelan defectos vergonzosos en sus productos. La W3C también rehusó requerirle a sus miembros que protejan a investigadores de seguridad que descubran fallas en EME, dejando a todo usuario Web vulnerable a vulnerabilidades cuya revelación sólo puede llevarse a cabo de manera segura si la compañía afectada decide permitirlo.

La W3C necesita credibilidad con la gente a quien le importa la Web abierta y la innovación para poder ser viable. Son sensibles a este tipo de crítica. Nosotros simpatizamos. Hay muchas personas buenas trabajando ahí, personas que genuina y apasionadamente quieren que la Web permanezca abierta para todos, y que sea segura para sus usuarios. Pero la organización ha tomado una decisión terrible cuando optó proveer un hogar para EME, y una peor cuando le rechazó a sus propios miembros y negó protección para investigación de seguridad y nuevos competidores.

Necesita oír de tí ahora. Por favor, comparte este artículo, y difunde el mensaje. Ayuda a que la organización W3C sea lo que estaba destinada a ser.

Traducción de:
Save Firefox! por Cory Doctorow en el blog de la EFF.
Disponible bajo una licencia Creative Commons CC BY 3.0 US
(Fuente: picandocodigo)